
Son las 8 de la tarde, una tarde difícil. Marta espera sentada en un banco de la plaza de las Tendillas a su pareja. De pronto se le cambia la cara…
-Hola Javi.- dice Marta (con cara muy seria).
-Hola cariño, perdóname por llegar tarde por favor.- le pide Javier (mientras, se muerde el labio)
Pasan unos minutos y el silencio se apodera de la situación. Al fin Marta se levanto del banco…
-Ese es el problema -dijo exaltada- siempre llegas tarde. No te importa si quedas conmigo, con amigos, con tu propia familia. El problema es ese, ya no puedo mas, ¡no te importa nada! (Marta muy seria, se vuelve a sentar con lagrimas en los ojos).
-No digas eso –dice Javi- yo no paso de nadie, y mucho menos de ti. Tú eres lo que mas me importa en esta vida. (grita desesperadamente)
-¿Ah, si? -dice Marta no muy convencida.- y porque… ¿no me lo demuestras? Yo ya no puedo seguir en esta situación.
Javier deja pasar los minutos y no le contesta a la pregunta. Marta cansada de su silencio le dice…
-¿No me contestas? Eso que quiere decir, ¿Qué tengo razón?
El muchacho ladea la cabeza y acto seguido la agacha. Al ver su reacción, Marta decepcionada coge sus cosas y se aleja por la calle José Cruz Conde.
Javier se queda sentado muy pensativo y deja que su novia se vaya. Esta en el camino se encuentra con sus dos amigas, a las que adora como si fueran hermanas.
-¿Qué te pasa cariño? –pregunta su amiga Cristina- ¿alguna peleilla?
-Hay amiga… vengo de hablar con Javi. No se, creo queme he pasado un poco, tengo tantos problemas en mi casa que he acabado pagándolo con el. Puff..., no se que hacer, me siento tan mal. (le explica entre sollozos).
- ¡Ánimo cielo! –dice Vane- todo irá mejor. Porque no hablas con el y le explicas la situación por la que estas pasando y seguro que te entiende. Javi es un poco torpecillo, pero se le ve que te quiere y que siempre querrá estar contigo. (le contenta, a la vez que le seca las lágrimas)
De repente, a lo lejos se escuchan unas voces…
-¡MARTA! –grita Javi- por favor, perdóname. Soy un estúpido y siempre hago las cosas mal, no se como soy tan torpe. (Javier desesperado se hinca de rodillas y la coge de la mano)
-Cariño, levántate. Siento a verme puesto así de verdad, tengo muchos problemas en mi casa y yo como tonta voy y los pago contigo, con la única persona que me ha demostrado verdaderamente que me quiere. Ahora soy yo la que te pide que me perdones por haberme puesto así.
Javier con una clara sonrisa se abalanza sobre ella y le dice:
-No te tengo que perdonar nada. Soy el hombre más feliz del mundo y te prometo que nada va a conseguir que nos separemos.
Después de haber arreglado las cosas, llegan otra vez a la plaza. Allí al lado de la fuente, donde por primera vez se encontraron, se funden en un largo y apasionado beso.
Por Sergio Mohedano.
-Hola Javi.- dice Marta (con cara muy seria).
-Hola cariño, perdóname por llegar tarde por favor.- le pide Javier (mientras, se muerde el labio)
Pasan unos minutos y el silencio se apodera de la situación. Al fin Marta se levanto del banco…
-Ese es el problema -dijo exaltada- siempre llegas tarde. No te importa si quedas conmigo, con amigos, con tu propia familia. El problema es ese, ya no puedo mas, ¡no te importa nada! (Marta muy seria, se vuelve a sentar con lagrimas en los ojos).
-No digas eso –dice Javi- yo no paso de nadie, y mucho menos de ti. Tú eres lo que mas me importa en esta vida. (grita desesperadamente)
-¿Ah, si? -dice Marta no muy convencida.- y porque… ¿no me lo demuestras? Yo ya no puedo seguir en esta situación.
Javier deja pasar los minutos y no le contesta a la pregunta. Marta cansada de su silencio le dice…
-¿No me contestas? Eso que quiere decir, ¿Qué tengo razón?
El muchacho ladea la cabeza y acto seguido la agacha. Al ver su reacción, Marta decepcionada coge sus cosas y se aleja por la calle José Cruz Conde.
Javier se queda sentado muy pensativo y deja que su novia se vaya. Esta en el camino se encuentra con sus dos amigas, a las que adora como si fueran hermanas.
-¿Qué te pasa cariño? –pregunta su amiga Cristina- ¿alguna peleilla?
-Hay amiga… vengo de hablar con Javi. No se, creo queme he pasado un poco, tengo tantos problemas en mi casa que he acabado pagándolo con el. Puff..., no se que hacer, me siento tan mal. (le explica entre sollozos).
- ¡Ánimo cielo! –dice Vane- todo irá mejor. Porque no hablas con el y le explicas la situación por la que estas pasando y seguro que te entiende. Javi es un poco torpecillo, pero se le ve que te quiere y que siempre querrá estar contigo. (le contenta, a la vez que le seca las lágrimas)
De repente, a lo lejos se escuchan unas voces…
-¡MARTA! –grita Javi- por favor, perdóname. Soy un estúpido y siempre hago las cosas mal, no se como soy tan torpe. (Javier desesperado se hinca de rodillas y la coge de la mano)
-Cariño, levántate. Siento a verme puesto así de verdad, tengo muchos problemas en mi casa y yo como tonta voy y los pago contigo, con la única persona que me ha demostrado verdaderamente que me quiere. Ahora soy yo la que te pide que me perdones por haberme puesto así.
Javier con una clara sonrisa se abalanza sobre ella y le dice:
-No te tengo que perdonar nada. Soy el hombre más feliz del mundo y te prometo que nada va a conseguir que nos separemos.
Después de haber arreglado las cosas, llegan otra vez a la plaza. Allí al lado de la fuente, donde por primera vez se encontraron, se funden en un largo y apasionado beso.
Por Sergio Mohedano.
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